Posteado por: institutobelgranianolujan | 30 abril 2009

Manuel Belgrano y la Villa de Luján

Luján

El general don Manuel Belgrano estuvo varias veces en la Villa de Luján, entre 1810 y 1820.
El 27 de septiembre de 1810 Belgrano entró en el templo parroquial de la Villa mientras se dirigía al Paraguay, poniéndose bajo la protección de la Virgen, celebrándose entonces una solemne misa, refirió el P. Salvaire.
Poco después, el 28 de enero de 1812, a las 9 de la mañana, el luego general don Manuel Belgrano entró en la localidad y en su diario de marcha al Rosario describió al pueblo y al templo parroquial lujanenses: “La Villa tiene su plaza y sus siete calles, las más de ellas con cercas de tunas y bastantealtas y espesas. La iglesia es un edificio fuerte y de regular arquitectura; el Cabildo es una casa de un alto que tendrá 14 a 17 varas de frente con una arquería alta y baja. Los bautismos anuales son 150 poco más o menos, bien que su jurisdicción es bastante extensa. El río está despoblado de árboles; hay mucha escasez de leña y se remedia con el cardo asnal seco”.
En 1813 destinó al templo de Nuestra Señora de Luján, como muestra de agradecimiento y para que susciten devoción a los fieles, dos banderas de división realistas tomadas en la batalla de Salta (la nota de remisión, fechada en Jujuy el 3 de mayo de dicho año, fue publicada fotográficamente por Enrique Udaondo en su Reseña Histórica de la Villa de Luján, impresa en 1939). Las banderas conquistadas fueron colocadas con gran solemnidad el 10 de julio por la tarde, celebrándose al día siguiente una misa de acción de gracias en la que sermoneó ardientemente el presbítero Antonio Sáenz, el mismo que en 1821 se convirtió en el primer rector de la Universidad de Buenos Aires. Desgraciadamente, durante los sucesos políticos de inicios de 1820 dichas banderas desaparecieron, al parecer por obra de un sacerdote español mentalmente alterado, según testimonió en 1882 una antigua vecina de Luján.
Un hermano suyo, Carlos, presidió el Cabildo de la Villa en 1813.
Al año siguiente, desde el 14 de junio, algunos días en calidad de detenido, en una casa situada frente a la plaza Mayor lujanense, como consecuencia del proceso que se le seguía por sus recientes derrotas militares en el Alto Perú (Vilcapugio y Ayohuma). Según el padre Jorge María Salvaire, Belgrano ocupó entonces en la Casa Capitular lujanense la misma habitación que luego albergó a otros ilustres presos: los generales José María Paz y Bartolomé Mitre. El 17 junio, en razón de su debilitada salud y de la humedad reinante en la localidad, solicitó al Gobierno su traslado a la chacra de Perdriel, lo cual le fue concedido de inmediato.
Finalmente, en marzo de 1820, unos tres meses antes de su fallecimiento, Belgrano visitó por última vez el santuario de Luján.
La separación de la Provincia de Buenos Aires de la Confederación Argentina el 11 de septiembre de 1852 le permitió a aquélla gozar sola de las rentas de su aduana y, a impulsos de la modernización europeizante en boga, llevar adelante reparaciones y construcciones arquitectónicas y otras obras de embellecimiento urbano tanto en la capital como en los pueblos de la campaña.
La instalación Comisiones Municipales en 1854 y de las Municipalidades en 1856 profundizó ese proceso de embellecimiento urbano.
El 21 de agosto de 1858, reunidos en la sala de sesiones de la Municipalidad de Luján los ediles Juan Farguel (que también era cura vicario), Dámaso Escalera, Julián Manzanares, Domingo Omedes y el secretario Juan Manuel Jordán, convocados por el juez de paz y presidente nato del cuerpo, Eulogio Zamudio, y presente también el maestro de albañilería catalán Jaime Palet, se resolvió celebrar un contrato mediante el cual este último se obligó a “construir en la plaza de la Villa una columna de la forma que presentó y de las siguientes dimensiones: 3,5 varas entre la base y plinto y 8 y tres cuartas varas desde el plinto hasta la parte superior del capitel, donde habrá un busto “sin contar éste una altura de doze [sic] y media varas”.
La columna y su pedestal eran de una mezcla de cal y polvo revocada.
El remate de dicha columna consistía en un busto de barro cocido o de mezcla de yeso y tierra hidráulica que representaba al general Belgrano.
Dicha columna estaba cercada por un cuadro formado de rejillas de lanzas sostenidas por cuatro pilares de seis varas y del centro de éstos emergían unos hierros que sostenían cuatro faroles elegantes. El espacio circundante estaba embaldosado con baldosas finas de color y blanco.
En la inauguración del monumento, que se habría llevado a cabo en septiembre de ese año, el gobernador del Estado de Buenos Aires fue representado por el prefecto de Policía, don José R. Oyuela.
En el basamento de la columna, de 14 m. de alto, había 4 placas de mármol que rezaban: “Al esclarecido patriota e ilustre General Belgrano, dedica esta columna el pueblo de Luján”. “A la noble y unánime inspiración que juró la independencia el 9 de Julio de 1816” (la que miraba al este). “A la fundación de este santuario de Nuestra Señora de Luján en el año de 1763” (la que miraba al templo parroquial) . “Al 12 de Agosto y al inmortal 11 de Septiembre de 1852 en su aniversario de 1858 día en que se colocó la primera piedra fundamental siendo su padrino el señor Gobernador del Estado Dr. D. Valentín Alsina” (la que miraba al norte). Todas estas placas llevan al pie las iniciales BM, que Udaondo interpretó como iniciales de Bartolomé Mitre, pero que Federico Fernández de Monjardín, en apostilla a su ejemplar de la Reseña Histórica de la Villa de Luján de aquél y en la nota 658 de su Luján retrospectivo, indicó que en verdad se trata de las iniciales del lapidario que las ejecutó, de nacionalidad italiana.
En 1889 se formó una comisión de vecinos (compuesta por el cura párroco Jorge María Salvaire, el doctor Domingo Fernández, Luis A. Corro, Juan D. Silva y Agustín Cano) a fin de embellecer la plaza principal de la Villa. Uno de sus objetivos era reemplazar la modesta columna de 1858 por un monumento más importante. El de 1858 era por entonces mal visto porque tenía un pequeño busto del prócer en lo alto de una elevada columna, pareciendo “más bien la llama de una vela” . Los fundamentos de esta iniciativa fueron publicados en un opúsculo impreso por la prestigiosa casa de Pablo Emilio Coni, de Buenos Aires, la misma que imprimió la Historia de Nuestra Señora de Luján (1885) escrita por Salvaire y los primeros números de La Perla del Plata, la revista parroquial (1890).
El 1º de julio de 1894, firmando con sus iniciales, Salvaire publicó un artículo en la revista del santuario sobre “La glorificación del General Belgrano”, donde convocó a retomar la idea de erigir un monumento mayor al prócer .
Hacia 1900 se le impuso su nombre a la plaza principal de la localidad, hasta entonces llamada Constitución.
En 1907 el entonces concejal Juan B. Barnech proyectó un nuevo monumento al creador de la bandera nacional. El 7 de julio de ese año el Concejo Deliberante recibió dicha iniciativa, cuya ejecución se deseaba tener terminada para las fiestas del Centenario .
En 1918 el monumento evocado, el primero erigido a Belgrano en el país, fue demolido y desplazado del centro a un costado de ese paseo público, donde aún se encontraba. El desplazamiento se debió al trazado de una calle central que dividió a la plaza y que se enmarcaba en un plan de reordenamiento urbano del cura párroco Vicente María Davani de 1915, que pretendía que una gran avenida dividiera la plaza por el medio y llegara hasta la puerta de la Basílica. En la reciente remodelación de dicho espacio recreativo se ha señalizado el lugar en que estuvo la columna desde 1918.
En 1925, a los pocos años de inaugurado el Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Buenos Aires, se sumó al patrimonio de éste un coche que utilizó el mariscal Andrés de Santa Cruz, popularmente conocido como “sopanda de Belgrano”, considerado el vehículo más antiguo existente en la Argentina.
El 27 de enero de 1929 una comisión de vecinos presidida por Horacio V. Maleplate aceptó el proyecto de monumento ecuestre al general Manuel Belgrano elaborado por Bruninz y le encomendó a Udaondo, integrante del cuerpo, redactar las bases del respectivo contrato: el monumento debería ser de bronce, con pedestal de granito de Bélgica, de una altura de 8 metros y costar $ 30.000. A Luis Perlotti se le pagaron $ 500 por la maqueta y los planos. El 16 se firmó el contrato con Bruninz. La piedra fundamental fue colocada el 25 de mayo de ese año y fue inaugurado el 16 de noviembre de 1930 (originariamente se había establecido el 6 de septiembre, pero el golpe de Estado ocurrido ese día lo impidió).
La estatua mide 3,5 metros de altura. Todo el pedestal está realizado en piedra nacional. En su frente hay un alto relieve y está tallado con el mismo material, representando al Ejército Argentino. En el lateral izquierdo hay un bajorrelieve de bronce con la imagen de Manuel Belgrano agonizando. En el lateral derecho, un bajorrelieve con la imagen de Manuel Belgrano y su ejército, realizado también en bronce. Al frente hay una alegoría tallada en piedra, en relieve, compuesta por el escudo, laureles, espadas cruzadas y la leyenda “Dios y la Patria”. Asimismo, se lee: “Al General Belgrano el pueblo de la Villa de Luján MCMXXX”. La estatua ecuestre del prócer sosteniendo la enseña patria que creó, está frente a la Basílica Nuestra Señora de Luján y mira hacia dicho templo, en expresión de fe y devoción a la Virgen.
En 1931 Udaondo se interesó en adquirir para el Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Buenos Aires, en uno de cuyos patios sería emplazada, la antigua columna de 1858 a Manuel Belgrano de la plaza principal de Luján . Así fue que el 12 de julio de dicho año le escribió al comisionado municipal, Juan G. Kaiser, al respecto. Los gastos correrían por cuenta de la Dirección del Museo (seguramente por cuenta del propio Udaondo). Kaiser dio su aquiescencia el 25 de julio. La inauguración del monumento, reproducido con menor altura, en su nuevo emplazamiento se efectuó el 25 de mayo de 1932.
El 9 de julio de ese año se inauguró el Pabellón Capilla del Museo. El balcón interior o coro, de algarrobo, perteneció a la casa de Aguirre, en Salta, y desde él el general Pío Tristán, en la víspera del 20 de febrero de 1813, divisó el Ejército patriota que comandaba Belgrano.
En 1947, al lado del gran pabellón de la colección Gnecco, se inició la construcción del Pabellón Belgrano, que costeó la Comisión Nacional de Homenaje al prócer, a iniciativa de Udaondo, que en octubre de 1946 presentó la idea en el Círculo Militar A cargo de la obra, que dirigió el ingeniero Alejandro Barberis, estuvo la empresa Mori y Cía. Consiste en un salón de 8 m de ancho por 20 m de largo, techo de tejas y armadura de lapacho y ventanales de hierro. En el testero estaban los maniquíes de los integrantes de la primera Junta de Gobierno Patrio en torno a una mesa, sillas y sillones de jacarandá, reloj calendario de pie que perteneció al cabildante porteño don Blas de Gainza. Sobre el escritorio, documentos del 1811 y 1819, un crucifijo, un tintero y un calendario de plata. En las paredes, cuadros al óleo que representan escenas de la vida de Belgrano compuestos por Rafael y Tomás del Villar, Benedetto Sparapani y Jorge Villar Matthio. Se instaló en él una puerta de dos hojas de tablero de la casa en la que vivió Belgrano en Luján, un aguamanil que perteneció a la familia del patricio, un busto de mármol blanco esculpido por Nicolás Gulli, un escritorio de campaña con incrustaciones de bronce que perteneció al teniente coronel Remigio Salvigni (edecán de Belgrano entre 1816 y 1820) y el pasaporte del general otorgado en 1798 por el virrey José Olaguer Feliú. En dos vitrinas, cartas autógrafas del vencedor de Salta, medallas conmemorativas, un compás de plata que usó en campañas militares, etc. Dicho pabellón quedó inaugurado el domingo 30 de junio de 1948.
En 1948 la columna belgraniana fue llevada del actual Área I al Área III del Museo, donde aún permanece, ignorada por los más.
En 2005, en el marco del “Plan de optimización de espacios colectivos del área histórico basilical de la ciudad de Luján”, elaborado por los arquitectos Diego Romano y Marcelo Marrone y el maestro mayor de obras Daniel Gowland y que apadrinaba la Intendencia Municipal con el apoyo económico de los Gobiernos nacional y provincial, se proyectó trasladar el monumento al general Belgrano a lo que hasta entonces era el tramo de la calle Lavalle frente a la avenida Nuestra Señora de Luján. El fundamento de este cambio era que dicho monumento constituía una “interferencia visual con el Santuario”. Este desplazamiento contó con el apoyo del entonces arzobispo de Mercedes-Luján, Mons. Rubén H. Di Monte, del Instituto Nacional Belgraniano, la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, la Dirección Nacional de Arquitectura, la Secretaria de Turismo de la Nación, la Subsecretaría de Tierras y Urbanismo bonaerense, la Secretaría de Turismo y Deportes y el Instituto Cultural, también pertenecientes a la Provincia de Buenos Aires, las Universidades de El Salvador, Morón y Córdoba, y, por supuesto, del Departamento Ejecutivo municipal lujanense, cuyo titular era Miguel Ángel Prince. Pero a mediados de ese año varios vecinos (entre los cuales descolló el historiador y catedrático Dedier Norberto Marquiegui) se pronunciaron en contra de la innovación proyectada, y a la postre el monumento no fue desplazado..
El 15 de mayo de 2007, por el artículo 2º del decreto del PEN Nº 513, se declaró de “interés histórico cultural de la nación” a la columna belgraniana de 1858.

Bibliografía
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ENRIQUE UDAONDO, Reseña Histórica de la Villa de Luján, Luján, 1939.
por: Jorge J. Cortabarría

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